
Y volaron.
Dicen que les salieron alas,
abrieron los brazos y sus pies se hicieron tan volátiles que despegaron.
Iban tomados de la mano.
Vestían de blanco,
era verano, las nubes gigantescas,
el aire tempestuoso abatía sus ropas.
Era una bella escena.
El destino estaba presto, la cuestión era qué rumbo seguir.
Y sin que ello les preocupara, volaban.
Sin soltarse de la mano, sin mirar atrás, así volaban.
Jugando a ser palomas; blancas y grisáceas palomas por el cielo cargado de gas levitante.
Le brillaban los ojos a él,
en su vida se había maravillado tanto,
las palabras sobraban, su felicidad no podía ser más grande.
Lo había logrado, después de hacer lo que mejor sabía hacer,
después de luchar por tan solo contemplarle,
ahora le tomaba la mano: Era realmente feliz.
O al menos era lo que el interpretaba,
porque en realidad no era más una mano,
se había convertido en una extensión de ala.
Pero su visión borrosa no le iba a robar su momento.
Significaba mucho que tan sólo pudiera respirar el mismo aire que ella, no recordaba un momento más grato en su vida.
Fue entonces cuando se le cayeron las plumas,
Lo pescó un gavilán negro, con ojos de lechuza, mirada de ratón, pero garras de felino.
Éstas le atravesaron el cuerpo, las pocas plumas, la diminuta sonrisa que acababa de pintarse.
Verla alejarse no fue menos doloroso que aquellas llagas sangrantes, no había remedio, las viseras brotaban de su cuerpo.
La caída amortiguó un poco el dolor que vendría a su partida,
esa incesante necesidad de vuelo que jamás habría cambiado ella, pero que tanto le fascinaba a él.
Aun así trataba de sonreír, pero la sangre le ahogaba las ganas, y así quedaba,
iluso esperanzado a simplemente sonreír.
Sonreír, mientras ella sin darse cuenta de lo ocurrido le perdía tras una nube.
Al voltear la mirada no le vio,
había sido tal vez sólo su imaginación.
Pensar que todo estaba escrito era absurdo,
pero pensar que él volvería resultaba realmente ridículo.
No se habría de volver mencionar el incidente,
todo fue como siempre había sido,
como siempre habría de ser: nada antes que nada.
"Una paloma más en el centro.
Un cadáver de una de ellas desplomado en algún monumento, sólo eso."
Texto: Él & Yo jugando a ser palomas (:
