
Inspiración es el verdadero respirar del alma,
es un trozo de alegría con una mitad de melancolía,
también es rabia en ocasiones impotencia.
Se cocina con una buena dosis de palabras bien acomodadas y de colores bien introducidos; en el alma por supuesto.
Inspiración que llega de noche y nos besa en las ideas,
nos abraza por las pesadillas y nos condecora con ilusiones.
Se apodera de nosotros, nos posee y la poseemos, nos enamora y nos provoca y como abejas a la miel la aprehendemos con dulzura y elegancia.
Es un trozo de magia, una porción de nada y un atractivo para muchos.
Es un suspiro de realidad y una bocanada de pretensiones utópicas, que con un buen sabor de clima y de arterías perforadas llega a reconfortar a las almas más deshidratadas.
Es una roca, es una nube, es el recuerdo de las tormentas de un verano que se fue, se marchó y en el hilo del olvido se aguardó.
Es un puñado de letras, un lienzo en blanco, los colores de la naturaleza, tu vecina que cada mañana reza y hasta esa pequeña parte de tu cuerpo que más detestas,
es ella y la amas aunque en ocasiones te asuste con su ausencia.